Mitos y Realidades de la Nutricion Infantil

La Nutricion Infantil Genera conflictos de intereses a nivel mundial, y en nuestro Pais tenemos algunas ideas erradas acerca de que esta bien o mal a la hora de alimentar a nuestros hijos, hoy queremos aclarar algunos detalles, y para ello utilizaremos el material que expusimos hace 1 semana en el Programa de Radial Mujer Interactiva Radio a cargo de la Lic. Raquel Cabrera, donde se nos Realizo una Entrevista y estos Fueron los Reultados de la misma. Espero lo disfruten.

Mito: Los niños tienen gustos diferentes a los adultos y necesitan comida especial.
Realidad: Los niños no tienen gustos establecidos, son los padres o cuidadores los que les enseñan. Por esto es primordial incluirlos en la dieta familiar a partir del año de edad y servirles lo mismo que a los adultos.
Es importante, por supuesto, respetar el gusto del pequeño y si, por ejemplo, alguna vez no le gustó la remolacha cocida, probar dársela cruda, rallada o en zumo con zanahoria. Es decir, a lo largo del tiempo ir variando las presentaciones.
Mito: Las grasas no son buenas, por eso es más sano eliminarlas desde la edad preescolar.
Realidad: Las grasas son indispensables en la alimentación de cualquier persona, y los niños no son la excepción. Las grasas o lípidos aportan energía, vitaminas como la A, D, E y K, protegen los órganos, ayudan a mantener una temperatura adecuada y deben proveer el 30 o el 35 por ciento del total de calorías que se consumen diariamente.
De este porcentaje, el 90 por ciento debe provenir de las grasas conocidas como insaturadas, que se encuentran principalmente en alimentos de origen vegetal como el aguacate, las nueces, los aceites (maíz, soya, girasol, oliva); y el 10 por ciento restante de grasa suturada como la mantequilla y la crema de leche.
Estos alimentos son fuente de las grasas esenciales, es decir que el cuerpo no puede producirlas y necesita obtenerlas de los alimentos.
Mito: Los padres son responsables de que el niño coma todo lo que se le sirve.
Realidad: Es responsabilidad de los niños decidir si comen o no y cuánto comen. Es importante dejar que ellos reconozcan sus señales de hambre y saciedad y aprendan a comer la cantidad que realmente los deje satisfechos. De esta manera es más fácil evitar problemas de sobrepeso y obesidad.
La responsabilidad de los padres está en ofrecer una alimentación correcta, una dieta variada, equilibrada, apetecible, darles a probar alimentos nuevos y establecer un horario de comidas.

Mito: Lo más importante es que coman proteínas.
Realidad: Ningún alimento es más importante que otro; cada uno juega un papel diferente e indispensable en la salud, el crecimiento y el desarrollo de los niños y los adolescentes. Los alimentos ricos en proteínas juegan un papel fundamental, pero el crecimiento y la salud no serían posibles sin los otros nutrientes, como grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales.
Mito: Los niños ‘bien educados’ no comen entre comidas.
Realidad: Los pequeños están en constante movimiento, por lo que sus requerimientos de energía son altos y sus estómagos, al igual que ellos, pequeñitos, no están dispuestos a perder mucho tiempo en comidas largas. Es por esto que la merienda, por la mañana y por la tarde, es muy importante.
Se les debe enseñar a hacer buenas elecciones, intentando incluir la mayor cantidad de frutas y verduras posibles en su alimentación.
Mito: Comer entre comidas provoca caries.
Realidad: Lo que en realidad provoca las caries es el contacto constante de los alimentos con los dientes, especialmente aquellos que contienen azúcar.
De allí la importancia de enseñarles a los pequeños buenos hábitos de higiene bucal y a cepillarse los dientes.
Mito: Se requiere un suplemento vitamínico para un buen crecimiento.
Realidad: La gran mayoría de los niños no necesitan un suplemento vitamínico. Solo están recomendados si presentan algunas deficiencias o problemas de crecimiento que los requieran.
Si los niños y adolescentes consumen una alimentación variada que incluya verduras, frutas, cereales, leguminosas, alimentos de origen animal, grasas y azúcares en una proporción adecuada para su edad, su peso y su estatura, se puede asegurar que están consumiendo los nutrimentos necesarios.
No hay que olvidar que la alimentación no depende de un ingrediente o de un tipo de comida, sino del conjunto de ellos que se consuma regularmente.
Mito: Un niño gordito es saludable.
Realidad. La obesidad es la causa más frecuente de muchos trastornos fisiológicos y mentales que pueden llevar a desarrollar patologías asociadas, como problemas con los huesos y articulaciones, dificultades para desarrollar algún deporte o ejercicio; alteraciones en el sueño y madurez prematura (en el caso de las niñas, pueden entrar antes en la pubertad y tener ciclos menstruales irregulares).
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